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Rayuela capítulo 21

A todo el mundo le pasa igual, la estatua de Jano es un despilfarro inútil, en realidad después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás. Es lo que se llama propiamente un lugar común. Nada que hacerle, hay que decirlo así, con las palabras que tuercen de aburrimiento los labios de los adolescentes unirrostros. Rodeado de chicos con tricotas y muchachas deliciosamente mugrientas bajo el vapor de los cafés créeme de Saint-Germain-des-Prés, que leen a Durrell, a Beauvoir, a Duras, a Douassot, a Queneau, a Sarraute, estoy yo un argentino afrancesado (horror horror), ya fuera de la moda adolescente, del cool, con en las manos anacrónicamente Etes-vous fous? De René Crevel, con en la memoria todo el surrealismo, con en la pelvis el signo de Antonin Artaud, con en las orejas las Ionisations de Edgar Varèse, con en los ojos Picasso (pero parece que yo soy un Mondrian, me lo han dicho). -Tu sèmes des syllabes pour récolter des étoiles –m...

"Espero Curarme de Ti" de Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»). Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, ...

Carta de Jean Paul Sartre a Simone de Beauvoir.

Cuando la amistad se convierte en amor. -Carta de 1929- Mi querida niña: Durante un largo tiempo he querido escribirte en la noche, después de una de esas salidas con amigos que pronto describiré en “Una derrota”,  del tipo de cuando el mundo es nuestro. Quería compartirte mi alegría de conquistador y acostarme a tus pies, como hicieron en la Era del Rey Sol. Y luego, cansado por todo el griterío, irme a la cama. Hoy lo hago para sentir el placer que aún no conoces, de cambiar abruptamente la amistad por amor, de fuerza a cariño. Hoy te amo -de- una manera que no has conocido en mí: ni estoy cansado de los viajes ni estoy envuelto en deseo por tu presencia. Estoy dominando mi amor por ti y tornándolo hacia adentro en un elemento constitutivo de mi ser. Esto sucede mucho más seguido de lo que lo admito ante ti, pero rara vez  cuando te escribo. Intenta entenderme: te amo mientras pongo atención a las cosas externas. En Toulouse te amé deliberadamente. Hoy te amo en una tarde de...