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"Belmont" de Lázaro Cristóbal Comala: el padre, el hijo; y Daniel.

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Quizá la forma más honesta de empezar a escribir este texto es diciendo que lastimosamente no tengo mucho de conocer la música de Lázaro . Lo descubrí hace poco más de 2 años, gracias a mi amigo José Luis Cano, cuando estaba preparando un personaje para una película independiente que hice en Baja California Sur (y que muy pronto por fin la podremos estrenar), y fue desde ese momento que descubrí en toda sus canciones hasta ese momento una tristeza que vivía dentro de mi desde que tengo memoria, y que no había conocido o comprendido del todo, o a la cual no había sabido como nombrar. Para muchos artistas (me podría incluir dentro de ellos) se trabaja mejor desde el sufrimiento, o mejor dicho, desde un sufrimiento primario. Luego, se empieza a crear a partir de este, sin la necesidad de ser un masoquista o un creador de método , aunque también muchos llegamos a serlo de acuerdo a lo que queremos o nos pide la obra, que en realidad esas cosas ni siquiera se puede planear, la inspiración l...

"Hubo algo" de Alex Ferreira

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Un beso en la mejilla Todo amable, saludos cordiales De esos de querer matar al que inventó los modales Se ven de cuando en vez, se deben un café “El tiempo te hace bien”, le dijo “Te ves radiante mejor que antes” “No me puedo quejar, estoy feliz ando con alguien” Ahora caminan sobre hielo Para ver quién resbala primero [....] “Qué milagro que coincidencia” Pasa un lustro cada segundo Llega la despedida otra vez Entierran memorias en lo profundo Del océano más enorme Aunque luego vuelve y sale a flote Sin ataduras entrelazando Nunca fueron nada pero siempre hubo algo ... Hay algo

8 de noviembre, 10 de noviembre (Los detectives salvajes)

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He descubierto un poema maravilloso. De su autor, Efrén Rebolledo (1877- 1929), nunca me dijeron nada en mis clases de literatura. Lo transcribo: El vampiro Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos por tus cándidas formas como un río, y esparzo en su raudal, crespo y sombrío, las rosas encendidas de mis besos. En tanto que descojo los espesos anillos, siento el roce leve y frío de tu mano, y un largo calosfrío me recorre y penetra hasta los huesos. Tus pupilas caóticas y hurañas destellan cuando escuchan el suspiro que sale desgarrando las entrañas, y mientras yo agonizo, tú sedienta, finges un negro y pertinaz vampiro que de mi sangre ardiente se sustenta. La primera vez que lo leí (hace unas horas) no pude evitar encerrarme con llave en mi cuarto y proceder a masturbarme mientras lo recitaba una, dos, tres, hasta diez o quince veces, imaginando a Rosario, la camarera, a cuatro patas encima de mí, pidiéndome que le escribiera un poema para ese ser querido y añorado o rogándome que la clava...

Papeles falsos, de Valeria Luiselli. (Fragmentos)

<<Cosas, cosas y más cosas, y ningún lugar en donde estar>> Robert Creeley La mirada -que no es más que una extensión, una mano de la mente- se complace y entretiene rellenando espacios huecos. Quizá sea esta inclinación por llenar lo ausente, por contemplar lo incompleto, una mera malformación del alma humana. Los libros en las estanterías se ven bonitos y sugieren preguntas, es cierto, pero aquellos que han salido de su sueño vertical tienen vida propia. Un libro sobre la cama es un compañero discreto, un amante de paso; otro, en la mesa de noche, un interlocutor; el que está sobre el sillón, una almohada para la siesta; el que lleva una semana en el asiento del copiloto, un compañero fiel de viaje. Algunos libros se olvidan. Se olvidan en el baño o en la cocina durante un rato. Son remplazados por otros cuando por fin los consume nuestra indiferencia. Otros reclaman con más vehemencia. Basta con volver a saltar entre sus párrafos. Los pocos que si leemos, serán lugar...