Camas que fueron casa.
"¿Sigues tratando de entender la naturaleza de los cuerpos desnudos en las habitaciones de hotel que deberían estar vacías?" Me niego a creer que cuenten los lugares donde uno durmió cuando era menor de edad, pero se tienen que mencionar porque aún siendo niños, aún cuando no dependía de nosotros el querer dormir o no, en un lugar u otro; dormíamos. Si quisiera tratar de seguir estrictamente un orden cronológico, tendría que empezar por mencionar los cuneros del que en 1989 era el Hospital General de la ciudad de Durango, donde pasé un par de noches, según mi madre. Durante mi primer año de vida, mi casa (y cama) fue la que rentaban mis padres en el barrio de Rebote. Luego vinieron las dos casas en las que vivieron mis padres los cuatro años que mi mamá estuvo en Los Ángeles: la primera, en Compton, cuando aún sólo era yo, y en Maywood, cuando ya estuvo mi hermano Eduardo con nosotros. Luego, de regreso en Durango, estuvo la casa de mi abuelita en donde una vez dormí en un pe...