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Usted, su París; y el resto del mundo.

En mis condiciones actuales me es imposible ofrecerle algo pero intentando convencerle y tentando a una buena fortuna que jamás he conocido quiero, sin esperanza o pretensión ni siquiera ambición alguna ofrecerle un trato: Le cambio su porte francés por mi acento mexicano le cambio su "Si tu vois ma mere" por mi "En el último trago" (haga de cuenta por mi que usted no pierde nada) le cambio sus hermosos ojos oscuros que están detrás de esos lentes con los que usted tanto pelea y tanto odia y yo tanto amo, por mi calvicie prematura Le cambio aquel camisón color y olor cielo por mi sombrero gris le cambio una vez mas mi capuchino vainilla francesa por ir una noche mas a su apartamento y no dormir Le cambio su narrativa por mi lírica le cambio su "Rayuela" por mi "Horal" le cambio su Cortàzar por mi Sabines Y para no hacérsela mas larga le cambio su fascinante presencia por mi espantosa realidad le cambio su hermosísima existencia por mi infinita so...

Los Amorosos de Jaime Sabines

Los amorosos callan.  El amor es el silencio más fino,  el más tembloroso, el más insoportable.  Los amorosos buscan,  los amorosos son los que abandonan,  son los que cambian, los que olvidan.  Su corazón les dice que nunca han de encontrar,  no encuentran, buscan.  Los amorosos andan como locos  porque están solos, solos, solos,  entregándose, dándose a cada rato,  llorando porque no salvan al amor.  Les preocupa el amor. Los amorosos  viven al día, no pueden hacer más, no saben.  Siempre se están yendo,  siempre, hacia alguna parte.  Esperan,  no esperan nada, pero esperan.  Saben que nunca han de encontrar.  El amor es la prórroga perpetua,  siempre el paso siguiente, el otro, el otro.  Los amorosos son los insaciables,  los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.  Los amorosos son la hidra del cuento.  Tienen serpientes en lugar de brazos.  Las venas de...