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Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía

Ataduras.

Los últimos cuatro solsticios transcurridos a tu lado no han sido más que la lívida sensación de ser parte de algo ser parte de algo. Yo que nunca fui tan de nadie, ni de nada ahora siento por primera vez una sensación que jamás había sentido hasta que te apareciste en mi camino. Cabello de polvorón tu presencia en este lugar de abundante belleza fue lo único que me hizo estar lo único que me mantiene atado. Pero la definición de atadura en mi vocabulario es muy diferente a la de los cachorros en patios descuidados, a la de los adictos y los presos, o la de las señoras enamoradas cuarenta años después, o la de los señores oficinistas con argolla y compañera nueva. mi atadura hacia ti y hacia todo lo que amo en la vida no es sinónimo de cadenas o pesadez, de malestar o quejumbre, ni mucho menos la de buscar la fantasía en el arte o la distracción en el placer vulgar en todo caso [tú] eres la fantasía, el arte, la distracción y el placer en mi vida. Pero para ser breve y franco y no conv...

8 de noviembre, 10 de noviembre (Los detectives salvajes)

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He descubierto un poema maravilloso. De su autor, Efrén Rebolledo (1877- 1929), nunca me dijeron nada en mis clases de literatura. Lo transcribo: El vampiro Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos por tus cándidas formas como un río, y esparzo en su raudal, crespo y sombrío, las rosas encendidas de mis besos. En tanto que descojo los espesos anillos, siento el roce leve y frío de tu mano, y un largo calosfrío me recorre y penetra hasta los huesos. Tus pupilas caóticas y hurañas destellan cuando escuchan el suspiro que sale desgarrando las entrañas, y mientras yo agonizo, tú sedienta, finges un negro y pertinaz vampiro que de mi sangre ardiente se sustenta. La primera vez que lo leí (hace unas horas) no pude evitar encerrarme con llave en mi cuarto y proceder a masturbarme mientras lo recitaba una, dos, tres, hasta diez o quince veces, imaginando a Rosario, la camarera, a cuatro patas encima de mí, pidiéndome que le escribiera un poema para ese ser querido y añorado o rogándome que la clava...

El despertar, de Alejandra Pizarnik.

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Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios   Qué haré con el miedo Qué haré con el miedo   Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones queman palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos   Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay mounstros que beben de mi sangre   Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada.   Señor Tengo veinte años También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada   Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue   ¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas? ...

Antonio Machado.

Desde el umbral de un sueño me llamaron . . . era la buena voz, la voz querida. Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma? . . . Llegó a mi corazón una caricia. -Contigo siempre . . . Y avancé en mi sueño por una larga, escueta galería, sintiendo el roce de la veste pura y el palpitar suave de la mano amiga.

Puntos suspensivos.

Lo peor del amor, cuando termina, son las habitaciones ventiladas, el solo de pijamas sordina, la adrenalina en camas separadas. Lo malo del después son los despojos que embalsaman los pájaros del sueño, los teléfonos que hablan con los ojos, el sístole din diástole ni dueño. Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales, condenar a galeras los archivos. Lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando, al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos.

Oda a la chica que lloraba en el transporte público

Chica que lloras, que apenada ocultas tus lágrimas y las borras cual escritor arranca las hojas tatuadas por sus pensamientos y que parecen no ser dignas en el mundo ¿Acaso tú eres lo único real y puro en este mundo tan lleno de gente atrapada en sus aparatos inteligentes? No hay prosa en mis palabras, no hay intención de hacer arte, sólo quiero recordarte como lo bello que eres en este mundo que busca borrar la sensibilidad y las penas. Qué más quisiera yo que acercarme a ti y tratar de mitigar tu dolor ofreciéndote mi chamarra para secar tu llanto mi oído para escuchar lo que te hace sufrir o mi hombro para que recuestes tu cabeza cansada Pero este siglo XXI tan abrumador por las formas y reglas y sin embargo tan insensible que busca precisamente atar la sensibilidad verían con repudio cualquier acción mía. Te veo como la pureza misma encarnada con tu melena rizada con tus ojos hinchados con tu nariz roja Hay mujeres que con su sólo tono de piel causan la contemplación instantánea de...

Como quisiera...

que fueras otra mujer cualquiera otra que jamás haya conocido porque aun si hubieras sido otra mujer y te hubiera conocido seguirías siendo tú y de igual manera me habría liado contigo No quererte tanto no desearte tanto no querer que mis ojos te pidan tanto que mi corazón no bombeara tu sangre que mis oídos no escucharan tu nombre que mi carne no extrañara tus labios Por sobre todas las cosas que no tuvieras esos ojos ese pelo esa piel esos senos ese lunar en la oreja ese otro en el pecho ese abdomen ese vientre esas costillas ese gemir ese ombligo esas manos ese brillo esos pies ese nombre No llorar no quererte tanto quererte como una amiga, como una prima, como una madre, como una monja que  no  me tomes en serio que  no  creas en este amor en mi amor Pero por sobre todas las cosas: como quisiera que no me veas así.

Usted, su París; y el resto del mundo.

En mis condiciones actuales me es imposible ofrecerle algo pero intentando convencerle y tentando a una buena fortuna que jamás he conocido quiero, sin esperanza o pretensión ni siquiera ambición alguna ofrecerle un trato: Le cambio su porte francés por mi acento mexicano le cambio su "Si tu vois ma mere" por mi "En el último trago" (haga de cuenta por mi que usted no pierde nada) le cambio sus hermosos ojos oscuros que están detrás de esos lentes con los que usted tanto pelea y tanto odia y yo tanto amo, por mi calvicie prematura Le cambio aquel camisón color y olor cielo por mi sombrero gris le cambio una vez mas mi capuchino vainilla francesa por ir una noche mas a su apartamento y no dormir Le cambio su narrativa por mi lírica le cambio su "Rayuela" por mi "Horal" le cambio su Cortàzar por mi Sabines Y para no hacérsela mas larga le cambio su fascinante presencia por mi espantosa realidad le cambio su hermosísima existencia por mi infinita so...

Viceversa de Mario Benedetti

Tengo miedo de verte  necesidad de verte  esperanza de verte  desazones de verte  tengo ganas de hallarte  preocupación de hallarte  certidumbre de hallarte  pobres dudas de hallarte  tengo urgencia de oírte  alegría de oírte buena suerte de oírte  y temores de oírte  o sea  resumiendo  estoy jodido  y radiante  quizá más lo primero  que lo segundo  y también  viceversa.

Los Amorosos de Jaime Sabines

Los amorosos callan.  El amor es el silencio más fino,  el más tembloroso, el más insoportable.  Los amorosos buscan,  los amorosos son los que abandonan,  son los que cambian, los que olvidan.  Su corazón les dice que nunca han de encontrar,  no encuentran, buscan.  Los amorosos andan como locos  porque están solos, solos, solos,  entregándose, dándose a cada rato,  llorando porque no salvan al amor.  Les preocupa el amor. Los amorosos  viven al día, no pueden hacer más, no saben.  Siempre se están yendo,  siempre, hacia alguna parte.  Esperan,  no esperan nada, pero esperan.  Saben que nunca han de encontrar.  El amor es la prórroga perpetua,  siempre el paso siguiente, el otro, el otro.  Los amorosos son los insaciables,  los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.  Los amorosos son la hidra del cuento.  Tienen serpientes en lugar de brazos.  Las venas de...

"Espero Curarme de Ti" de Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»). Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, ...

Te Espero de Mario Benedetti

Te espero cuando la noche se haga día, suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé, sé que no vendrás. Sé que la distancia te hiere, sé que las noches son más frías, Sé que ya no estás. Creo saber todo de ti. Sé que el día de pronto se te hace noche :sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, sé que soy un idiota al esperarte, Pues sé que no vendrás. Te espero cuando miremos al cielo de noche: tu allá, yo aquí, añorando aquellos días en los que un beso marcó la despedida, Quizás por el resto de nuestras vidas. Es triste hablar así. Cuando el día se me hace de noche, Y la Luna oculta ese sol tan radiante. Me siento sólo, lo sé, nunca supe de nada tanto en mi vida, solo sé que me encuentro muy sólo, y que no estoy allí. Mis disculpas por sentir así nunca mi intención ha sido ofenderte. Nunca soñé con quererte, ni con sentirme así. Mi aire se acaba como agua en el desierto. Mi vida se acorta pues no te llevo dentro. Mi esperanza de vivir eres tu, y no estoy allí. ¿Por ...