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Mostrando las entradas con la etiqueta Inspiración

Narración de una fotografía que no quise tomar.

No miré la hora porque tenía claro que sería inútil buscar algo así días después porque era evidente que no se repetiría. Ahora que escribo esto, es una revelación para mí. Cuando camino por las calles de la ciudad, y me encuentro con un encuadre particular, con elementos dentro de este que lo hacen adquirir una belleza en su composición, y su iluminación; instintivamente miro mi reloj para regresar otro día con la cámara y registrar algo muy parecido, los momentos son únicos y no se pueden repetir. El caso es que iba caminando en el camellón del puente desnivel, y ver el cielo cambiando de color, ver los tonos y detalles que se iban contrastando de este a oeste, me atrapó en un bucle de tiempo, pensé y sentí que habían pasado muchos minutos, pero esa caminata no pudo haber durado más de cuatro minutos. Amarillo, naranja, rojo, blanco, púrpura y todos los tonos azules que existen se podían apreciar, fue una transición perfecta que no sé si fue por mi influenciada percepción de la creac...

8 de noviembre, 10 de noviembre (Los detectives salvajes)

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He descubierto un poema maravilloso. De su autor, Efrén Rebolledo (1877- 1929), nunca me dijeron nada en mis clases de literatura. Lo transcribo: El vampiro Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos por tus cándidas formas como un río, y esparzo en su raudal, crespo y sombrío, las rosas encendidas de mis besos. En tanto que descojo los espesos anillos, siento el roce leve y frío de tu mano, y un largo calosfrío me recorre y penetra hasta los huesos. Tus pupilas caóticas y hurañas destellan cuando escuchan el suspiro que sale desgarrando las entrañas, y mientras yo agonizo, tú sedienta, finges un negro y pertinaz vampiro que de mi sangre ardiente se sustenta. La primera vez que lo leí (hace unas horas) no pude evitar encerrarme con llave en mi cuarto y proceder a masturbarme mientras lo recitaba una, dos, tres, hasta diez o quince veces, imaginando a Rosario, la camarera, a cuatro patas encima de mí, pidiéndome que le escribiera un poema para ese ser querido y añorado o rogándome que la clava...

Papeles falsos, de Valeria Luiselli. (Fragmentos)

<<Cosas, cosas y más cosas, y ningún lugar en donde estar>> Robert Creeley La mirada -que no es más que una extensión, una mano de la mente- se complace y entretiene rellenando espacios huecos. Quizá sea esta inclinación por llenar lo ausente, por contemplar lo incompleto, una mera malformación del alma humana. Los libros en las estanterías se ven bonitos y sugieren preguntas, es cierto, pero aquellos que han salido de su sueño vertical tienen vida propia. Un libro sobre la cama es un compañero discreto, un amante de paso; otro, en la mesa de noche, un interlocutor; el que está sobre el sillón, una almohada para la siesta; el que lleva una semana en el asiento del copiloto, un compañero fiel de viaje. Algunos libros se olvidan. Se olvidan en el baño o en la cocina durante un rato. Son remplazados por otros cuando por fin los consume nuestra indiferencia. Otros reclaman con más vehemencia. Basta con volver a saltar entre sus párrafos. Los pocos que si leemos, serán lugar...

Desierto Sonoro (fragmento)

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Durante los siguentes veinte minutos, más o menos, vamos todos en silencio en el coche, escuchando las canciones que se suceden en modo aleatorio, mirando por las ventanillas un paisaje herido por décadas o tal vez siglos de agresión agropecuaria sistemática: campos partidos en parcelas cuadrangulares, violados por perforadoras y maquinaria pesada, hipertrofiados con semillas modificadas e inyectados con pesticidas, donde los árboles raquíticos sostienen frutos robustos e insípidos para exportación; campos encorsetados para una circunscripción de cultivos de plantas herbáceas, organizados en patrones que recuerdan el infierno de Dante, irrigados con sistemas de riego de pivote central; y campos convertidos en no-campos, soportando el peso del cemento, los paneles solares, tanques y molinos gigantescos. Atravesamos una franja de tierra punteada con cilindros cuando suena de nuevo la canción de <<firefly mode>>. De pronto el niño se aclara la garganta y anuncia que tiene algo...

Extracto de Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño. (III)

Andrés Ramírez, bar El Cuerno de Oro, calle Avenir, Barcelona, diciembre de 1988. Mi vida estaba destinada al fracaso, Belano, así como lo oye. Salí de Chile un lejano día de 1975, para más datos el 5 de marzo a las ocho de la noche, escondido en las bodegas del carguero Napoli, es decir como un polizonte cualquiera, y sin saber cuál sería mi destino final. No lo voy a aburrir con los accidentes más o menos desgraciados de mi singladura, sólo le diré que yo era trece años más joven y que en mi barrio de Santiago (La Cisterna, para más señas) me conocían con el cariñoso apelativo de Súper Ratón, en recuerdo de aquel gracioso y justiciero animalito que tantas tardes infantiles nos alegrara. En una palabra, que un servidor estaba preparado, al menos físicamente, como suele decirse, para aguantar todas las vicisitudes de un viaje de tal calibre. Pasemos por alto el hambre, el miedo, el mareo, los contornos ora borrosos ora monstruosos con que el incierto destino se me presentaba. Nunca fal...