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Carta para la mujer que ya no quiso contestar mis Whatsapps.

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Día "X": ¿Cuántas veces nos despedimos? Una, seis; quizá no las suficientes porque aquí estoy escribiéndote otra vez para contarte cosas que jamás leerás, cosas que no creerías que te seguiría contando, y de las que jamás te enterarás, pero que no quiero cargar en la conciencia lo que te tengo que decir, aunque tú quizá ni te enteres. Lamento el hecho de que jamás me hayas contestado aquel último mensaje en el que te decía lo mucho que te quiero, y que me informaras si habías decidido irte o no con aquel hombre, saber si habías decidido dejar todo, y al fin separarte por completo de mi. Hoy tengo la necesidad de escribirte porque no hace mucho tiempo una persona me dijo que hay veces que para superar las cosas que no podemos escribir, debemos intentar escribir sobre otras cosas, así que para no escribirte sobre lo que tú ya sabes, te escribo para contarte lo que nunca quise que me volviera a pasar y que justo me está pasando ahora, y si te lo cuento es porque prometí que serí...

Días de autosabotaje, o fotogramas para colgar en la sala de su casa. (Fragmento)

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"El arte siempre se recrea a destiempo, esa es la maldita realidad." Caminaban, y no decían nada. Y estaba bien, cuando no se tiene nada que decir, no se dice y ya. Cuando el silencio se da entre dos personas que están conectadas, las palabras estorban, es inútil llenar la belleza del silencio con trivialidad. Caminaban, y de vez en vez se volteaban a ver, a veces sus miradas coincidían, otras veces uno miraba al otro sin que este se diera cuenta. Era de noche, llovía, o mejor dicho lloviznaba, y no les afectaba la ligereza de esta. En determinado momento ella lo miraba y se percató de que algo le pasaba en su labio inferior, el de él; él la miró y vio que se sonreía de una forma muy peculiar, entonces él le pregunta: -¿Qué pasa? -Nada. -ella se reincorpora, lo mira con esa clase de mirada que uno no se puede dar el lujo de olvidar, muy pocas cosas valen la pena de mirar y vivir en la vida como tener una mirada como la de ella posada sobre ti. -Ok. -Es que algo le pasa a tu l...

"Belmont" de Lázaro Cristóbal Comala: el padre, el hijo; y Daniel.

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Quizá la forma más honesta de empezar a escribir este texto es diciendo que lastimosamente no tengo mucho de conocer la música de Lázaro . Lo descubrí hace poco más de 2 años, gracias a mi amigo José Luis Cano, cuando estaba preparando un personaje para una película independiente que hice en Baja California Sur (y que muy pronto por fin la podremos estrenar), y fue desde ese momento que descubrí en toda sus canciones hasta ese momento una tristeza que vivía dentro de mi desde que tengo memoria, y que no había conocido o comprendido del todo, o a la cual no había sabido como nombrar. Para muchos artistas (me podría incluir dentro de ellos) se trabaja mejor desde el sufrimiento, o mejor dicho, desde un sufrimiento primario. Luego, se empieza a crear a partir de este, sin la necesidad de ser un masoquista o un creador de método , aunque también muchos llegamos a serlo de acuerdo a lo que queremos o nos pide la obra, que en realidad esas cosas ni siquiera se puede planear, la inspiración l...

Mayra Araceli

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"Aun con la vida que vivo, y aunque no me gusta voltear mucho hacia atrás, no creas que de vez en vez, desde no sé cuando me pasa esto, me pongo a pensar que hubiera sido de mi vida si hubiera tenido una hermana mayor. Me hubieras molestado, yo te habría molestado, me habrías cuidado de los abusivos en la primaria, no te habrías avergonzado de mi en la secundaria, me habrías escuchado y dado consejos sobre las primeras veces que me enamoré de las chicas que conocía en las bibliotecas. Pienso en ese tipo de cosas, y en otras aún más desconcertantes como: Si tú estuvieras viva, yo habría nacido, habrías aprovechado más la vida de lo que la aprovecho yo." _______________________________________________________________________________________ Empiezo escribiéndote sobre algo que ya sabes pero no puedo dejar de mencionar: te visito menos de lo que quisiera. No creas que no me da algo de tristeza saber que siempre que te visito te pierdo, no te encuentro a la primera, tengo que hac...

Fogata [Él]

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Esta parte de la historia, si soy honesto, es algo confusa. Recuerdo perfecto que salimos de la fiesta y para cuando estábamos en el coche no se escuchaba nada, y era extraño, porque digo, uno esperaría que, por ser el mes en el que estábamos, y por ser fin de semana, se escuchara la música estridente de alguna fiesta no tan recatada como en la que estábamos, o el sonido del viento entre los árboles, o algunos grillos, pero nada, había un silencio total, se sentía raro, ella empezó a reír como si hubiera fumado marihuana, yo también empecé a reír, le pregunté que si estaba nerviosa, o eso creo que hice, no sé porqué lo hice. Ella me dijo que no, entonces encendió el estereo y empezó a sonar justo donde se había quedado el disco de The Suburbs de Arcade Fire, ella dijo que le encantaba esa banda, todo el camino hacia mi casa nos fuimos cantando, hablamos muy poco. Cuando llegamos a casa, ella estaba muy ansiosa, inquieta; si no fuera porque era mayor que yo, diría que estaba nerviosa. I...
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Fogata [Ella]

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Tenía entre 24 y 25 años, él. Yo tenía para entonces 31 años. No tenía mucho tiempo de haber salido de la universidad, él. Yo ya había publicado una novela y un libro de cuentos, y estaba en una especie de crisis porque quería escribir otra novela pero no había ideas en mi cabeza en ese momento para desarrollar. Él había ido a la fiesta porque un amigo muy cercano de mi esposo, y no muy cercano de él lo había invitado con tal de que lo llevara en su coche. Tenía una de esas SUV´s muy cómodas color guinda, aún puedo sentir la textura acolchonada de su sillón trasero. Yo sabía de él, quién no sabía de él en aquella fiesta, aunque la gran mayoría no lo conocíamos en persona y jamás habíamos cruzado una palabra con él, sabíamos de él. Había publicado un par de cuentos realmente impresionantes en la revista literaria de la universidad mientras aún era estudiante, a mí me los había compartido una amiga mía que era su maestra y debo decir que cuando leí el primero que le publicaron, sentí alg...